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Juan Sal |
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| 16.09.2005 | |
| Buenas tardes, acabo de
conocer su página y me gustó mucho. No soy dueño de ningún R4, pero ese fue el auto de mi niñez (fue el primer 0km al que subí) La anecdota que les mando pasó hace muchos años, pero es digna de ser recordada. Espero que la publiquen, y tambiém espero algún día tener otra vez un Renault 4 Suerte Juan Capital Federal juanjsal@hotmail.com |
Corría el año 1977 (creo) y se nos habían terminado unas fabulosas vacaciones en Huerta Grande, Córdoba. Ya era tiempo de volver, con la Renoleta cargada hasta el techo, para Buenos Aires. Como otras veces, todo era normal excepto por una cosa: las torrenciales lluvias que habíamos escuchado que cayeron en esos días de fines del verano. Ninguno de los renolautas le dimos mucha importancia al principio. Mas cual no seria nuestra sorpresa al comprobar que la ruta nacional Nº 9 (sí, la 9) a la altura de Villa María, estaba inundada de banquina a banquina. En realidad, no estaba inundada: se internaba en un mar de color marrón, salpicado de árboles y casas cada tanto. El panorama era desolador. Si pegabamos la vuelta, todo se complicaba (se le terminaban los días de vacaciones a mi viejo) pero al mirar para adelante había que tener mucho coraje (o una lancha) para poder cruzar ese mar pampeano. Mi viejo, confiando en el invicto del Renacuajo (era '72 y nunca se había quedado) decidió seguir adelante....con lo cual, se arriesgaba a quedar varado si pasaba algo, ya que no pasaba ni siquiera un tractor por la ruta.... Al entrar en contacto con el agua, el Renacuajo pudo más. Yo sentía el fluir de la marejada que formaba el auto a traves de las puertas. Y no solo lo escuchaba: también la veía entrar al habitáculo ! Fueron kilómetros y kilómetros así, sólo se veía como pasaba con violencia el agua de un lado de la ruta a otro, mi viejo se guiaba por las puntas de los postes de alambrado...no había noción de por donde pasaba el Renault... Hasta que apareció tierra firme ! Paramos en la primer estación de servicio, pero a repostar ánimo para cruzar ese océano repentino. Gracias a Dios, otro porteño (que de casualidad había estado vacacionando donde estuvimos nosotros) poseedor de un Renault 6 '74 (todo un potentado) nos propuso hacer yunta para seguir navegando hasta Buenos Aires. Llegamos al límite de Santa Fé-Bs As ya cayendo la noche, a casa llegamos como a la 1 de la mañana, en el camino nos paró el ejercito para un control de rutina (era común en esos años...) sufrimos, pero el inexpugnable Renault 4 conservó, a pesar de semejante marisma, el invicto. Y por muchos años más... Juan
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